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Todos los navegantes, sean viajeros transoceánicos o domingueros de aperitivo en la bocana, todos estamos convencidos de conocer lugares especiales, mágicos.

Para algunos será una cala, para otros una playa, otros preferirán una taberna en el puerto donde se habla de barcos y de viajes.

No soy diferente a los demás, así que por favor déjenme creer que el archipiélago de las Columbretes, a escasos 35 NM de Castellón, es un caso sorprendente y extraño de islas hipnóticas a las que uno no deja de volver.

Visito las Columbretes desde hace más de 10 años. 

Cuanto más voy menos entiendo porque vuelvo a ir una y otra vez…Y más vuelvo a ir.

 

llegando a Columbretes

Suelo salir de mi puerto base, Burriana, o de Castellón, o Valencia más al Sur. En algunas ocasiones he hecho escala de camino hacia las Baleares, o de vuelta.

Es curioso, después de muchas visitas, nunca he tenido viento a favor a la ida, nunca… Es como si la Illa Grossa intentase rechazar siempre al visitante y le invitara a irse otra vez, celosa de su soledad.

Los demás islotes sólo son rocas amenazantes plantadas en medio del mar, peligrosas de día para el Patrón distraído y mortales de noche, colonizadas por algunos reptiles autóctonos, antiguos refugios de contrabandistas y piratas berberiscos.

Salida del sol detrás de la Illa Grossa

columbretes salida del sol

No esperen un puerto con taberna incluida. No pidan paella por radio, y preocúpese mejor de entrar por el Norte si es posible en la bahía pomposamente llamada Puerto Tofiño, como si fuese un puerto…

Es sin embargo la única posibilidad de recalada del archipiélago, imposible en los otros islotes llamados la Ferrera, la Foradada y el Carallot. Por lo menos en Puerto Tofiño os esperan una boyas donde amarrar.

Gracias a Eva Mestre, coautora del documental "Aillats, memoria de Columbretes"

La historia de las Columbretes, la que se conoce por cierta, la que se adivina como probable y la que se imagina como posible (o deseada), tiene mucho que ver en la fascinación que ejerce sobre los marinos de la zona.

Todas las islas aisladas de todos los océanos son fascinantes, pero aquí estamos a pocas millas de las alegres Baleares, a una jornada de navegación a vela del amable litoral castellonense, y sin embargo el navegante que desembarca en las Columbretes siente como si llegará a la Luna.

El aislamiento es extremo, quizás precisamente porque la civilización está muy cerca.

Los fenicios según Avieno conocían estas islas como parte de las Ophiusas pero fueron los griegos y los latinos que las mencionan en sus cartas, estos últimos como Colubrarias, evocando las serpientes que poblaban las islas.

Halcón de Eleonor

halcón-Eleonor-Columbretes

Las Columbretes fueron durante siglos un refugio para pescadores sorprendidos en alta mar pero también escondite de piratas huyendo de las naves reales cargados de botín y de esclavos capturados en las vecinas costas y destinados a Oriente. Uno de los islotes fue dinamitado en el siglo pasado para hundir la cueva que escondía, bien llamada “Cueva del tabaco”.

La Historia reconoce un período “oficial” de colonización a partir del siglo XIX, inaugurado por la construcción del faro entre 1856 y 1860.

Fue imposible empezar a trabajar antes de acabar con las víboras que pululaban en la Illa Grossa. Se intentó con el fuego, luego con un destacamiento de presidiarios de los cuales varios perdieron la vida, y finalmente con cerdos, inmunes al veneno.

En 1894 el ilustrado Archiduque Ludwig Von Salvator permanece varias semanas en el archipiélago y escribe su tratado “Columbretes”, descripción pormenorizada de las islas.

Paralelamente la “otra” Historia nos cuenta leyendas, habladurías, rumores de piratas, de náufragos caníbales, de cátaros huyendo de la Inquisición, de tesoros escondidos…¿Y qué decir de este enterramiento ritual datado del siglo XVI de un hombre con el cráneo aplastado descubierto en una cueva en 1990? La Historia y la Leyenda se confunden, y el navegante amarrado a una boya en Puerto Tofiño no tiene muy claro donde empieza uno y termino lo otro…

 

Misterioso entierro descubierto en 1990 (siglo XV-XVI)

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Quizás tanta leyenda es una manera de encontrar justificación a tanta soledad. Y sin embargo de noche, sobre todo en primavera, la tranquilidad se echa de menos entre tanto griterío de aves y luces en el agua…Vida.

 

Hoy las Columbretes son una Reserva Natural cuya flora y fauna es única, paraíso de buceadores y observadores de aves migratorias, tales como el rarísimo halcón de Eleonor.

 

Pero el Hombre apenas está tolerado en este entorno y de vez en cuando el Mediterráneo nos recuerda que permanecemos aquí porque lo permite.

Miren las imágenes del vídeo abajo, y quizás entendaís lo que podían sentir los fareros que, hasta el año 1975 pasaban semanas escrutando el mar.

carta-columbretes-navegando

Navegación

39°53′53″N 0°41′07″E

Estamos en el Levante, y el viento dominante es..¡El Proal famoso! Hice en una ocasión el viaje a Columbretes desde Burriana con viento de proa a la ida…¡Y a la vuelta! En el mes de septiembre, eso si…

Casos aparte, el viento Este suele ser la tónica habitual de estas costas, generalmente estable desde primavera hasta otoño. Consultando el AEMET y añadiendo unos 5 nudos al pronóstico del viento no habrá problemas.

La esencia misma del Mediterraneo, alegre y feliz…hasta que te engulle sin previo aviso…por que sí.

Cuando lleguéis pedir autorización por VHF al 16 o al 9. La mirada benévola y protectora de los guardias de la Reserva os acompañara durante vuestra estancia.

Nuestro humilde consejo es entrar por el Norte en Puerto Tofiño, dando resguardo a una roca sumergida a vuestro estribor cerca del acantilado, o sea entremos bien centrados, hay sitio de sobra.

No os dejéis seducir por las boyas cercanas al embarcadero tallado en la roca. Un soplo de viento de Levante puede transformar un acantilado protector en una ratonera angustiosa.

Si hay dudas, dar la vuelta a la Isla y utilizar las boyas al Oeste de la isla, en mar abierto pero al resguardo del viento E.

Importante: respeto, respeto y respeto…al medio ambiente: nada de pescar, os podéis bañar pero el buceo está muy controlado y reservado a ciertas empresas. Por supuesto cada uno se lleva sus basuras.

Aprovechad para pedir permiso para una visita de la Illa Grossa, siempre muy interesante (2 horas aproximadamnte, solo en verano).

Desde la cresta de la isla el Mediterraneo te encierra sin remedio, aquí es dónde con toda seguridad  sentirás el peso de la soledad al escrutar 360 grados de mar desde este islote minúsculo.

Las Columbretes son un punto avanzado de alta mar sobre la tierra y no la inversa.