Cambiar un WC manual por uno electrificado en un velero de 11 metros puede marcar la diferencia entre irse sólo de vacaciones o acompañado por su mujer, así de claro. No se comenta mucho en los bares de los puertos, pero es una realidad.

Hay experiencias que marcan la vida de un hombre de manera irremediable:

¿Un frente profundo en la Costa da Morte?…Ya

¿el paso del Cabo de Hornos de noche en una tormenta?  Si, por ejemplo… aunque…

¿un crucero estival con suegra y cuñado incluidos? Terrible, cierto, difícilmente superable, pero…

Existe una situación que significará un antes y un después en la vida del marino más curtido:

El velero se encuentra amarrado una tarde de verano, en el rincón más protegido y exento de sombra del puerto más húmedo y caluroso del Mediterraneo, y el Patrón constata horrorizado que las advertencias : “no uséis el baño en puerto, nada de papel, bombear mínimo diez veces para evacuar y dejar limpio el inodoro, no tirar tampones…” no solamente no han sido seguidas por la tripulación de joviales amiguetes que le acompañan en este crucero de verano sino que todas, repito, todas estas consignas han sido ignoradas, algunas de forma reiteradas.

El resultado es espantoso, y salta a la vista, y a la garganta. El atasco es monumental, de proporciones bíblicas. Para más inri, la neumática en cubierta tapa la ventanita del baño impidiendo una mínima ventilación y el efecto sauna, o baño turco, garantiza las arcadas más violentas antes de acercarse al desastre.

El Patrón sabe, intuye que su vida está dando un giro en este preciso instante, y pasa de despreciar el WC eléctrico del vecino pijo del pantalán, (éste que casi nunca sale a mar abierto), a jurar que la próxima inversión en su barco será una trituradora potente y que nunca, nunca volverá a meter la mano en este potaje infame de donde empiezan a brotar las primeras burbujas de putrefacción…

enorme-mierda

Han pasado muchos meses desde el traumático desatasco, el Patrón ha conseguido quitarse la medicación (llegó a soñar con váteres zombis durante varias semanas).

Ahora hasta puede discutir sin sudoraciones con los irreductibles de la bomba manual, con los convencidos del cubo, con los adeptos de agacharse por la borda, todos éstos que aconsejan seguir con los métodos tradicionales, que si te vas a quedar sin electricidad, que si pasas a depender de las baterías, que si se atasca igual y se queman los cables y luego el váter y luego el barco, que si luego se aficionada tu suegra y aparece todos los fines de semana…

Pero él ya lo tiene claro: toca electrificar el váter.

Dejémosle que tome la palabra:

Antes de la sustitución

Antes de la sustitucion

Primer paso: escoger el modelo de kit.

En este caso el inodoro es un Jabsco, modelo normal y corriente como en la mayoría de nuestros barcos.

Tiene sus doce añitos pero está en buen estado. La instalación lleva depósito de aguas negras, como dicta la Ley, que se utiliza en las mismas condiciones que todo el mundo…

El fabricante nos propone un modelo caro, aparentemente fácil de montar, que no necesita más que sustituir la bomba manual por una eléctrica y realizar la conexión a la red.

Lo hemos dicho, este modelo es relativamente caro, demasiado para la mayoría, sobre todo comparado con el kit Ocean que acabamos comprando.

Internet es formal: se monta en nada de tiempo, con un destornillador, o ni eso…

Por ello hoy hemos salido a las 05.45 HRB de Madrid, camino al mar, llenos de ilusión y de ganas de estar ya de vuelta. Me acompaña Alfonso, electricista y fontanero experto. Sé muy bien que hay muchos especialistas expertos en nuestros puertos, pero a mi juicio Alfonso es el mejor con mucha diferencia a pesar de vivir tierra adentro, y por ello no he dudado un segundo en pedirle ayuda.

Sobre las 10:00 HRB llegamos a puerto. Tiempo agradable, parcialmente cubierto, con viento NE que ventila la cabina del barco. Condiciones ideales. Un café rapidito y manos a la obra. 

el kit

¡Manos a la obra!

Sacamos el kit de la caja y lo presentamos por encima: a la primera aproximación es evidente que los tornillos de sujeción del inodoro se van a tener que cambiar y mover. El espacio que creíamos suficiente por las fotos que utilizamos de guía para la compra en Madrid resulta demasiado apretado. Cambiamos sobre la marcha la opción prevista y moveremos el inodoro.

El montaje hidráulico también va a proporcionarnos algún que otro disgusto, nada grave por otra parte: las medidas de las tuberías del kit deben de ser norteamericanas, no coinciden con exactitud con nuestros tubos PVC de 25 o 32 mm.

Habrá que calentar y aumentar o reducir los tubos, recurriendo a abrazaderas  múltiples.

La conexión con el desagüe también nos supone algo de improvisación: la llave de dos vías que recibe el tubo de salida de la bomba es de dimensiones extrañas.

No importa: hay que cambiar el tubo de desagüe, así que multiplicaremos las reducciones pero lo importante es renovar el circuito en su totalidad.

Segundo paso: desmontaje

Sacamos las fotos de la instalación en su totalidad, por si acaso. ¡Cómo ha cambiado la vida de los instaladores de todo tipo con el uso de la cámara del móvil!

El desmontaje como tal no requiere mayor explicación. Algunas abrazaderas están en mal estado y se resisten, cortamos los tubos uno tras otro.

Después desenroscamos uno a uno los tornillos de la base del inodoro. Sigue la bomba manual que pasa a mejor vida y la  desembarcamos en el pantalan, ya que sólo verla me da náuseas.

Tiempo total invertido: unos 20 minutos.

Unas fotos rápidas y seguimos:

Tercer paso: limpieza del espacio y preparación del material. Es fundamental operar en estos espacios tan reducidos con tranquilidad, organización, orden y limpieza. Al mover el inodoro aparece inevitablemente la marca en el suelo de 12 años de uso.

Limpiamos el sitio hasta no dejar ni una huella. Aprovechamos tambien para retirar con cuidado la puertecita de fibra del mueble de baño, accediendo ya sin trabas a los grifos de fondo y al sistema de entrada y desagüe. Comodidiad en la medida de lo posible…

Los tornillos  de la base (40X60 mm, evidentemente inoxidables) del inodoro están en buen estado sin embargo preferimos cambiarlos. Visita rápida a la tienda náutica de la zona y vuelta al trabajo.

Hemos sacado el inodoro fuera del baño, estrecho y que no permite trabajar a gusto. Le damos la vuelta, preparamos las superficie de contacto limpiando la base cerámica que recibirá la junta, ensayando el montaje. Cuando Alfonso tiene claro que todo cuadra, monta de forma definitiva la bomba sin su carcasa externa.

Anteriormente ha presentado la base de la bomba en el suelo del baño, de manera agujerear con broca de 5 mm el suelo.

No queda más para este paso que presentar el inodoro unido a la bomba en su espacio definitivo , colocar los tornillos con precaución y apretarlos sin pasarnos. Esto ya no se mueve.

Pasamos ahora a conectar el circuito hidraúlico: entrada de agua de 25 mm a la bomba desde el grifo de fondo, quedara en la parte anterior, salida de la bomba hacia el inodoro, tambien de 25 mm, en la parte posterior de la bomba, salida de aguas negras trituradas hacia llave de dos vías (no aparece en la foto) en diametro 32 mm.  al mar o al depósito.

Verificamos un par de veces el circuito, todo está en orden, hora del bocata…

Proceso de sustitución de bomba manual por bomba trituradora electrica

Alfonso, héroe del día

Alfonso

Podríamos engancharnos a la bomba de vaciado de la ducha, muy cerca, pero el barco tiene una preinstalación electríca pensada para posteriores ampliaciones, y encontramos sin dificultad cables hasta el cuadro. Cable de 2,5 mm para la bomba. Nos pinchamos sobre el interruptor auxiliar previsto para ello. Indispensable un rele por si acaso. Otro pequeño circuito auxiliar para el pulsador con cable de 1,5 mm.

Y por cierto: ¿Donde colocar el pulsador? Probamos cerca de la puerta del baño, cerca del inodoro, cerca del interruptor de la ducha…

Al final escogimos el sitio menos malo, cerca del inodoro. Un pequeño cajeado para los cables, un cordoncito de silicona sólo en la parte superior para evitar la entrada de agua de la ducha, pero no en el resto de la pieza para permitir un fácil desmontaje.

Antes de cablear, montar conectores y demás, hacemos una prueba definitiva, para asegurarnos que la bomba funciona. Sin problema.

Media hora más tarde sólo nos queda volver a montar la puerta del mueble de baño, y limpiar lo mejor posible el baño y el salón que ha quedado invadido a pesar de nuestros esfuerzos. 

Se palpa la emoción entre nosotros mientras aprieto el pulsador. El ruido de la trituradora suena a música celestial, y asistimos maravillados al baile del agua que entra y sale en torbellinos emocionantes. 

Alfonso tira varias bolas de papel higiénico en el agua, y presenciamos con lágrimas en los ojos su desaparición por el vater…¿se puede imaginar algo más hermoso?

De común acuerdo ninguno de los dos se ofrece para una inauguración oficial y “completa” del artilugio, que queremos mantener virgen cuanto más tiempo mejor…Ya habrá tiempo de ver colas delante de la puerta del baño en navegación, con el único objetivo de disfrutar de las comodidades nuevas…

Son las 19:00 HRB de un sábado cuando subimos al coche en dirección Madrid, pero no es un sábado cualquiera: Ya tengo trituradora en el baño del barco, empieza una nueva vida…