¿ Porqué compré un barco regatero si no me gusta regatear ? ¿Porqué preferí un velero sobrearmado y de maniobra sensible si me gusta la simplicidad?¿ porqué finalmente escogí un barco algo incómodo, que aprovecha la mas ligera ventolina para meter la regala en el agua, si soy el tío más cómodo de los océanos? La verdad es que no lo sé , mejor dicho nunca me planteé la terrible pregunta de si el barco de mis sueños cumplía con mi programa de navegación.

Es más: nunca he tenido programa de navegación. Necesitaba tener este velero para ser feliz y nada más. Me enamoré del mismo en el Salón Náutico de 2004, y me llegó en junio de 2005, envuelto en su plástico blanco, arrastrado por una cigüeña (¿o era un camión? no me acuerdo). Posiblemente les parecerá una actitud absurda a muchos gurús de la navegación pero seguro también que muchos amantes de su barco me comprenderán.

Con el paso del tiempo me dí cuenta que había acertado plenamente en mi empeño en comprar ESTE barco y no otro de los que había visto, más baratos, más fáciles de llevar, más cómodos, etc. Es más, cuando un amigo me propuso cambiármelo gratis por otro barco más grande, más acorde a mis necesidades objetivas y de valor más elevado, ni lo pensé y rechacé amablemente la generosa oferta.

Pero claro, si os fijáis en el acceso al barco por popa y en el carro de escota en medio de la bañera comprenderéis porque de vez en cundo oía algún que otro suspiro en la tripulación al fondear al lado de uno de estos barcazos con playa en popa, con mesa en la bañera, con escalera de baño accesible, etc.

Así que un día, al subir cómo podía del baño hasta la mini plataforma de popa, decidí que no cambiaría de barco sino que transformaría mi barco. Un año tardé en consultar profesionales, amigos, familia, almohada, etc. y al final nos pusimos mano a la obra a mediados de marzo.

Popa del First 36.7

first 36,7 popa

Primera fase

En rojo la pieza que queremos retirar

pieza popa first 36.7

El objetivo era despejar el acceso a la bañera por popa, y por ello definimos las siguientes tareas:

1- retirar la balsa salvavida de debajo del asiento y colocarla en cubierta, justo por delante del tambucho.

2- eliminar la pieza de fibra que soporta el asiento de popa y “cierra”, ver foto arriba.

3- montar una plataforma de teka en el suelo del paso habilitado para mayor comodidad y mejor estética, colocar una escalera de baño más profunda que la actual.

4- Desmontar el carro de la Mayor que obstruye el paso a bañera, recortarlo, volver a montarlo en el suelo de la bañera, justo por delante de la bitácora. Objetivo: “abrir” el paso. Ver foto abajo.

Carro de la Mayor que entorpece el paso a la bañera

carro de mayor First 36.7

Hemos quedado a las 9 y media en el pantalan para empezar las tareas. Cuando llego Vicente, maestro de obra, Jorge y su ayudante están ya manos a la obra.

Aún así tomamos un momento para resumir el orden del día, planificar las tareas, pensar en posibles problemas y, porque no, emitir ciertas dudas. Creo que en el fondo Vicente, gran regatista donde los haya, no está del todo convencido en recortar el carro de la mayor, perdiendo capacidad de trimado.

Por mi parte asumo mis responsabilidades, y si me equivoco sólo será culpa mía.

Mientras tanto Jorge y su ayudante pelean con los tres tornillos que sujetan de cada lado la pieza de fibra de popa. El caso es que la pieza -escalón esta sujeta al casco por 6 tornillos pasantes y sus correspondientes tuercas. Acceder a las tuercas de babor para sujetarlas y desatornillar es imposible desde dentro del barco. yo mismo estuve un buen rato encajado en el cofre de popa el verano pasado, como una sardina en una lata, y conseguí salir más por el sudor que me hacía de lubricante que por mi esbelta silueta.

Jorge intenta desmontar el receptáculo de la bombona de gas para acceder a las tuercas, pero no se deja, su ayudante desde dentro se contorsiona pero no… Al final Jorge desmonta la toma de aire cercana a las tuercas asesinas , mete como puede una llave plana y consigue bloquear las tuercas mientras desatornilla. El lado opuesto es más razonable y se deja desmontar sin problema.

Tornillos recalcitrantes escalón de popa

Tornillos

Una vez libre la pieza debería moverse, pero evidentemente no es así. Hará falta una buena dosis de antigripante y de golpes más o menos sútiles para conseguir despegar el artilugio, y al final se abre ante nosotros el acceso tan deseado hacia la bañera .

Primer resultado: un acceso más fácil

popa abierta

El carro de la Mayor antes de la "cirugía"

carro de mayor first 36.7

Paso a paso recorte y montaje carro de la mayor

La fase siguiente es menos “brutal” y requiere de toda nuestra atención. El objetivo es claro: no tener que levantar las rodillas para acceder a la bañera. Sólo veo una solución: recortar el carro de la Mayor y fijarlo en el suelo de la bañera. Tenemos que proceder con mucho cuidado porque el sistema de poleas y reenvíos tambien se tendrá que modificar ya que el espacio del que disponemos en el suelo entre la bitacora y el asiento no permite conservar el carro completo. Igualmente las mordazas que permiten fijar la posición del carro van a pasar a la misma bitácora. Es evidente que el recorrido lateral de la Mayor se verá limitado y pierdo capacidad de trimado pero lo asumo sin problemas. Una vez más sopesamos los pros y los contras, tomamos medidas e iniciamos el desmontaje. Sin problemas.

Jorge remata el corte limpio con pintura. Para fijar el carro reducido preparamos cinco tacos de PVC blanco que elevarán el carro 1 cm y permitirán el desagüe limpio.  La sujeción estará asegurada por 8 tornillos pasantes. No se moverá, seguro.

En menos de una hora terminamos el montaje.

Remataremos el cambio (de momento) con la fijación de la balsa salvavidas por medios de tornillos autorroscantes en la cubierta.

Primera fase acabada

Segunda fase

Ahora queda lo mejor: sacarle brillo al buen trabajo de los profesionales contratados hasta ahora.

Mi idea es rematar el pasillo de acceso a la bañera recién creado con una “plataforma” de teka agradable al tacto y estéticamente acorde con el barco. La madera siempre queda bien en cualquier barco, pero es muy importante para mí que la playa que vamos a crear no sea un “pegote” añadido sino que se integre plenamente en las líneas del barco.

No lo dudo ni un instante y llamo a Miguel Angel Pizarro, “Michel”, carpintero náutico y artista donde los haya. Una conversación de quince minutos es suficiente para que me vaya tranquilo a Madrid: Michel sabe lo que quiero.

Y después…nada. Dos semanas de silencio, con algunos watsapp escuetos por medio: “¿ Que tal va ? – Bien…” Y poco más. Como todos los grandes artistas Michel comunica poco pero su trabajo habla por él.

Por fin recibo una retahíla de fotografías que resumen el proceso, que se adivina largo, milimétrico y lleno de saber-hacer por parte del carpintero.

Aquí están las fotos tal y como las recibí, y con las mismas explicaciones (ninguna, y ni falta que hace):

Claro que una vez preguntado, Michel me da todo tipo de explicaciones, que sí la pendiente (era muy importante para mí mantener una pendiente hamoniosa con las líneas del barco. una plataforma horizontal hubiese sido menos integrada), que si las cuadernas, los refuerzos, las fijaciones, los desagües, etc. pero en el fondo lo que define claramente el trabajo delicado y preciso del artesano es la plataforma montada.

Miguel Angel Pizarro artista y artesano de la madera

Miguel Angel Pizarro con su obra de arte

Terminado

Terminado

Llegado a este punto sólo nos queda probar las innovadoras posibilidades que nos ofrece el barco, tanto en habitabilidad y confort como en navegación…

Pero esta es otra historia…